La variedad de vinos es tan grande como el de los gustos de cada paladar. El entorno y la compañía suelen ser determinantes pero, cuál elegir: ¿tinto, blanco o rosado?


A simple vista los tres vinos son diferentes por el color, pero esa no es su única diferencia. 

Los tres tienen características fundamentales en común: la calidad de la uva, la variedad de uva utilizada, el clima y el suelo.

Las estaciones metorológicas de los viñedos son claves para analizar la producción

Tanto es así que estos factores tienen una incidencia directa sobre el color, el sabor y el aroma del vino. Estos factores ligados a la elaboración son los determinantes del vino final.

Los vinos de mejor calidad suelen provenir de suelos pobres en materia orgánica y poca humedad, que suelen ser suelos cercanos a mares, ríos y océanos. La gran variedad de climas es directamente proporcional a la gran variedad de grandes vinos.

Vino tinto

Primero, el vino tinto tiene este color oscuro tan característico porque en la vinificación se fermenta el mosto en presencia de los hollejos (las pieles de la uva).

Hollejos de uva tinta

La maceración

Este es un vino de maceración, y por lo general se practican dos tipos: primero la maceración corta, que da lugar a los tintos afrutados con colores intensos, amoratados y algo ásperos en boca. Suelen fermentar en torno a los 25ºC y son mejores para un consumo a corto- medio plazo, de uno a dos años.

Y después, los vinos de maceración larga que, como su nombre indica, son aptos para guardar. En el tiempo de crianza el vino desarrolla personalidad y suelen ser los vinos de gran calidad.

La Vinificación

Las operaciones fundamentales de vinificación de los tintos son: molienda (despalillado del racimo), encubadoremontado, la fermentación alcohólicafermentación maloláctica (las levaduras se alimentan del azúcar del mosto y lo transforman en alcohol), el descube (separación de los hollejos), prensado (es el prensado de los hollejos que da más color), crianza (proceso controlado del envejecimiento para que el vino coja personalidad), trasiego (trasvase del vino de unas barricas a otras unas tres o cuatro veces al año) y, finalmente, el embotellado (cuando la crianza ha alcanzado su perfección).

Temperatura de servicio

El vino tinto debe de ser consumido normalmente a una temperatura alta, entre los once y dieciocho grados de temperatura y es el mayor cómplice de una buena carne por su estructura, sabor y calidad.

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Vino blanco

Al contrario de que los tintos, los vinos blancos son prácticamente incoloros o con tonos amarillentos un poco tímidos.

Además, otra diferencia radica en la maceración.

Los vinos blancos también se elaboran a partir de uvas (ya sean blancas o tintas) pero nunca se mezclará el mosto con los hollejos. Así se impide que se tinte.

La crianza

La mayor parte de los vinos blancos son jóvenes, es decir, que no suelen tener una crianza larga porque el mejor período para consumirlo suele ser en el año en el que ha sido la vendimia.

De todas formas, existen cuatro tipos de vinos blancos según su elaboración: el primero son los vinos jóvenes, que son muy aromáticos; segundo, los criados en barricas que pierden la esencia joven y adquieren un sabor maderizo; tercero, los fermentados en barrica; y, por último, los vinos generosos de crianza.

Normalmente son los vinos tintos los que se crían en barricas, pero algunos jóvenes también pueden hacerlo.

Los vinos blancos obtienen mejores aromas cuando la fermentación ha sido a baja temperatura, además es conveniente un previo control de la maduración de la uva para evitar una fermentación espontánea.

Cuando tomar vino Blanco y su temperatura

¿Cuándo es el mejor momento de un vino blanco? De acompañante en un picoteo o con el postre. 

Es una bebida muy refrescante, aunque tradicionalmente se ha encasillado como un buen compañero de pescados y mariscos. A día de hoy, el vino blanco sirve como acompañante de pastas, arroces y muchos más platos.

También es importante que el vino esté frío, entre seis y ocho grados.

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Vino rosado

El vino rosado se define básicamente por su color: desde naranja pálido hasta rosa intenso. Siempre dependerá de la uva o la región en la que se elabore, la temperatura y duración de maceración.

Mentiras sobre el Vino Rosado

El pensamiento colectivo suele ser que el vino rosado es una mezcla entre el vino tinto y vino blanco, pero esto no es cierto y, al igual que estos dos, tiene sus métodos de elaboración.

Las prácticas más habituales para obtener vino rosado son mediante el contacto con los hollejos o por sangrado.

Métodos de elaboración

El primer método se podría decir que es un vino tinto elaborado como un vino blanco y, el segundo, se obtiene a partir de la fermentación del vino tinto. 

El sangrado consiste en retirar una parte de vino tinto en la etapa temprana de maceración para darle más volumen e intensidad, así esta parte extraída se utiliza para conseguir vino rosado.

Dependiendo de la elaboración, el vino adoptará un color más intenso

Una peculiaridad que hace al vino rosado más especial es que no todos los años se consigue un buen vino de calidad.

La característica principal es su apariencia atractiva, por ser una bebida refrescante con unos toques afrutados en boca y, además, por su toque carbónico que da esa chispa agradable.

Cómo tomar el vino Rosado

El vino rosado es diferente por su suavidad, pero debe saber combinarse porque las comidas con sabores muy fuertes matarán su esencia. 

Por ejemplo, es ideal para aperitivos de anchoas, mariscos, vegetales, recetas con huevo o arroces.

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