La apuesta en blancos de pago de carraovejas

En 2013 cuando la familia Ruiz Aragoneses inicia su aventura en Ossian, no éran realmente conscientes del inigualable valor de este terruño: particular, único, genuino.

En Ossian se perpetua un legado que se remonta cinco siglos atrás. Trabajan por mantener y recuperar viñedos centenarios que no diezmó la filoxera, en una tierra de suelos privilegiados y un clima extremo que marca el carácter del verdejo ancestral y auténtico.

La verdejo de las tierras de Segovia

Entre mares de pinares ubicados en la campiña segoviana, los majuelos enraízan en terrenos arenosos y lenguas de pizarra.

Son suelos pobres que obligan a las cepas a dar lo mejor de sí mismas en unas condiciones climáticas extremas.

En su mayor parte se trata de uva muy vieja, con cepas que rozan los dos siglos de edad y que han visto pasar a varias generaciones de viticultores.

Las cepas de Ossian fueron plantadas en sistema de pie franco, sus raíces penetran con mucha profundidad en el terreno desarrollando un sistema radicular completo que contribuye, finalmente, a un mayor equilibrio y expresi­vidad en los vinos.